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Cómo fortalecer en los niños habilidades para resolver retos

Norma - Divertimente

Los pequeños aprenden a salir airosos de los retos interactuando en un entorno saludable. El ejemplo de mamá y papá en casa, y la clase del maestro en el aula, son lecciones de aprendizaje.

Sin embargo, el juego es el recurso didáctico más divertido y eficaz para desarrollar las aptitudes positivas de los niños. Según expertos del portal myABCKit “lo que se aprende jugando, se aprende para siempre”. De ahí la importancia de incorporar la recreación y el entretenimiento a los procesos de enseñanza.

La tecnología digital ofrece dispositivos muy atractivos que estimulan la inteligencia emocional y la mente creativa de los niños. Pero también hay versiones modernas de juguetes tradicionales que promueven el desarrollo de habilidades que aportan bienestar.

A los niños hay que dejarlos curiosear

Si la curiosidad infantil es conducta innata, no hay razón válida para reprimir ese genuino interés por escudriñarlo todo. Cuando los niños exploran el entorno, descubren tesoros escondidos y crean mundos imaginarios. Experimentan sensaciones que enriquecen el conocimiento, estimulan el pensamiento crítico, razonamiento y análisis; y por supuesto, la habilidad para discernir y asumir retos. Estas aptitudes, en conjunto, les ayudan a convertirse poco a poco en seres positivamente más independientes.

Obsequios para niños exploradores

Un microscopio o un telescopio son instrumentos que estimulan la curiosidad y la necesidad de respuestas que tienen los niños a los retos. Con estos pueden observar, por ejemplo, detalles de una minúscula hormiguita o de una estrella muy lejana. Ambos equipos son ideales para acercar a los niños, de un modo muy ameno, a los enigmas de la ciencia. Pero, deben ser fáciles de utilizar, sin instrucciones complicadas, con los accesorios básicos y acordes a la edad del pequeño.

Habilidades de niños que exploran el mundo

Observar diminutas vidas y misteriosos mundos a través de un lente de microscopio o telescopio, agudiza la visión y apunta al pensamiento científico. Develar escenarios reales que no se pueden apreciar a simple vista, estimula la curiosidad infantil. ¡Cuántas ideas cabrán en esas cabecitas! Ellos suponen, deducen y hacen preguntas inteligentes, lógicas, que merecen respuestas con soporte científico. Los niños que aprenden a razonar los hechos objetivamente, estarán entrenados para superar retos a lo largo de la vida.


Un presente para niños constructores

Regálale a un niño un juego de piezas para armar y descubrirás enseguida su talento de inventor. Este tipo de juguetes estimula la imaginación de los niños que ensamblan sus fantasías en total libertad. El mercado ofrece un abanico de diseños, motivos y coloridas opciones para todas las edades. Los hay de piezas plásticas flexibles que se unen enroscando tornillos. Otros, se ensamblan con piezas imantadas. Pero, ambos le dan alas al pequeño para echar a volar su imaginación.

Destrezas de niños que construyen fantasías

Manipular una cantidad de piezas dispares para inventar su mundo, es uno de los retos que los niños asumen con fascinación. Durante el proceso creativo mejora la motricidad fina o coordinación entre visión y músculos de manos y piernas. Además, cultiva capacidad de observación, reconocimiento y elección, paciencia y memoria, y optimiza precisión por la tarea de enroscar piezas.

Contar, clasificar y agrupar piezas según formas y colores, entender instrucciones y patrones, y repetir secuencias, estimula el pensamiento matemático. Esta actividad del intelecto afina intuición, razonamiento y capacidad de análisis, habilidades provechosas a la hora de encarar retos. La idea de principio y fin, del antes y el después, enseña a los niños cómo cerrar círculos en la vida.

Masitas para niños que crean con sus manos

Una cajita de arena o espuma maleable basta para que los niños recreen unicornios, dragones y castillos. Mientras moldean masitas dándole rienda suelta a su creatividad; la experiencia sensorial abona extraordinarios beneficios a los retos de la vida. Son juguetes sin instrucciones. Ni se rompen ni son tóxicos. Es el niño artista quien decide de qué forma y de qué color es su mundo. Él fabrica fantásticos escenarios donde cobran vida inverosímiles personajes. Y, cuando se cansa, los desbarata para crear otra mágica visión de su propio universo.

Aptitudes de niños que moldean su mundo

Amasar, aplanar, redondear y ensamblar trozos de masitas para crear mundos en tres dimensiones, es un experimento con muchísimos beneficios. Fortalece el desarrollo de la motricidad fina que, más adelante, permitirá al pequeño dibujar y escribir sosteniendo el lápiz correctamente. Además, los niños desarrollan la capacidad de organizar sus ideas y concentrarse en la tarea que tienen entre manos. Y, para coronar, trabajar masitas maleables favorece la paz emocional, pues abona la paciencia y reduce los niveles de ansiedad.