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La educación y el juego en niños

Norma - Divertimente

 

Los juegos representan una fuente de enriquecimiento humano mediante el esparcimiento. Se convierten en uno de los medios más poderosos de la energía expresiva y creativa del niño. Son vitales para el logro de los objetivos de la educación. En definitiva, simbolizan la tarea más entretenida con la que cuenta el ser humano. Desde que nacemos, lo lúdico es significativo para la búsqueda de un rato de descanso y esparcimiento.

 

¿A qué niño no le gusta jugar? La actividad lúdica es una excelente estrategia que favorecerá la adquisición de conocimientos en diversas áreas de la educación. La imaginación, la creatividad y el apoyo en la obtención de aprendizajes son algunos de muchos factores significativos.  De acuerdo con Jean Piaget, el juego permite que tus niños practiquen sus competencias y adquieran habilidades relajada y animadamente.

 

Asimismo, el juego promueve y facilita en los niños interacciones placenteras y naturales. Esto les permitirá conocer de manera divertida el mundo que les rodea. Hacer y experimentar conllevarán al aprendizaje. En otras palabras, sus hijos se autoconstruirán y serán protagonistas de sus procesos enseñanza-aprendizaje.

 

Las actividades lúdicas no deben considerarse recursos de ocio o complementarios. Antes bien, bajo la premisa del juego, hay una profunda razón de ser un objetivo delimitado. El niño no solo debe conocer los colores, los números u otros contenidos escolares relacionados con el desarrollo cognoscitivo. También, a través del juego, se estimulan las capacidades en las áreas de aprendizaje cognitiva, socioemocional, lenguaje, psicomotora, y valores, entre otras.

 

Bajo esta perspectiva, la educación está llamada a ser integral, global y activa (Durán, 2007). Más que un libro o una tarea, deben incluirse actividades innovadoras y formadoras, que fomenten la educación integral. De este modo, los padres deberán salir de lo tradicional y buscar opciones que involucren a sus hijos.

 

En consecuencia, los infantes requieren contar con sus padres para identificarse y consolidar su relación afectiva. Debes tratar de fomentar en tus hijos situaciones donde se desarrollen nuevas capacidades mediante el juego. Tal como se ha comentado, consiste en una actividad fundamental en su desarrollo. Puede ayudar, además, a resolver los problemas emocionales propios de su evolución (González, 2015).

 

 

Los juegos educativos evolucionan de acuerdo con la edad:

·         De 0 a 2 años. Esta fase es clave para la maduración cognitiva del bebé. Se encamina a la búsqueda de juegos funcionales que permitan la ejercitación de manos y brazos. En esta etapa, el fin principal de la actividad es exploratoria y de manipulación de objetos.

·         De 2 a 7 años. Se incorpora la representación simbólica. Adquieren importancia los juegos de imitación y la promoción de la fantasía. Comienza a hacer un huerto en casa, crear espacios de imaginación como rincones de juegos en carpas, con muñecas, carros, entre otros.

·         De 7 años en adelante. Las acciones de corte social son muy importantes, sumado a que desde aquí se impulsan las reglas. Se pueden incentivar los juegos de mesa, de mímica, memoria, etc.

 

¿Por qué es importante el juego en la educación?

De acuerdo con Winnicott (citado por González, 2015), los motivos que conllevan a este deseo son:

1.      Por placer, mediante el disfrute de las experiencias físicas y emocionales de la actividad lúdica. Los niños desarrollan la creatividad y juegan con cualquier elemento que les divierta.

2.      Para obtener experiencia en cada etapa de su vida. Su personalidad se consolida mediante el juego con compañeros y adultos. Es aquí donde, como padre, te conviertes en facilitador sin limitar la inventiva de los jugadores.

3.      Promueve las relaciones sociales y comunicación. Es el momento ideal para el inicio de relaciones emocionales y contacto con otros individuos. El juego cumple una función de autorregulación y comunicación.

4.      Integración de la personalidad. El juego permite unificar e integrar la personalidad de tus hijos. Hay un contexto propio que se desarrolla en su ser interior así como con los demás.

 

¿Cómo incorporas la educación al juego con tus hijos?

Es indispensable que los padres se integren a este proceso educativo en sus hijos. Para iniciar esta fantástica cruzada, considera:

 

1.      Incorporar en tu agenda el tiempo para jugar con tus niños.

2.      Ubicar un espacio que lleve a la imaginación y permita el desarrollo efectivo del juego.

3.      Buscar aquellos juegos educativos adecuados a su edad y madurez: legos, juegos de mesa, memoria, entre otros.

4.      Asimismo, es importante ver qué competencias se desea que desarrolle el niño. Revisa los objetivos del juego previamente, habilidades que pudiera desarrollar u otros elementos que hayas estimado.

5.      En algunos casos, es probable que el niño juegue solo bajo tu supervisión por si se presenta alguna duda. O en grupo, donde puedas compartir con él e ir reforzando aspectos de su educación cognitiva y en valores.

6.      Deja salir a tu niño interno y diviértete con tus hijos.

 


¿Qué otros aspectos debes considerar para desarrollar actividades de educación y lúdicas con tus hijos?

 

·         Diseña los espacios del juego. Facilita las mejores condiciones para el juego y organiza el sistema idóneo. Procura que sea seguro, estable y tranquilo. Incluye el aire libre, como parques y piscinas.

·         Prepara los materiales para el juego. Selecciona los juegos de acuerdo con la edad y los objetivos que persigues. Opta por elementos que beneficien el pensamiento y la creatividad, como: puzles marionetas, cuentos y canciones.

·         Estructura y organiza los tiempos de juego. De acuerdo con las ocupaciones de tus hijos, organiza el tiempo adecuado, tanto para juegos individuales como grupales.

·         Desarrolla actitudes de facilitador. Conduce asertivamente la actividad lúdica. No coacciones al niño en su actividad y saca partido de los posibles errores para apoyar el aprendizaje.

 

Es evidente que los juegos de los adultos no necesariamente les gustarán a tus hijos o, quizá, no sean apropiados. Desde ya, puedes iniciar la búsqueda de los juegos para tus hijos según la información aquí presentada. Diviértete con tus hijos y aprendan juntos.