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5 claves para cultivar capacidades de un niño a través del juego

Norma - Divertimente

Motivación, autocontrol, pensamiento analítico, autonomía, lenguaje, memoria y creatividad son capacidades que ayudan a crear soluciones efectivas y aportan bienestar. Un niño que aprende conductas favorables desde su primera infancia, será un adulto con herramientas muy útiles para manejar conflictos. Y, aunque este proceso de aprendizaje se fortalece en la escuela, siempre debe comenzar en casa con mamá y papá.

 

¡Juguemos a cultivar capacidades!          

 

A continuación, te ofrecemos 5 opciones de regalos que fortalecen las destrezas de los pequeños mientras juegan. Un disco para cantar en coro, un libro para leer o colorear, un rompecabezas, pinturas o lápices de colores, ¡todo será bienvenido!

·         ¡A cantar canciones! Aprenderse la letra de las canciones abona la memoria y promueve la fluidez verbal. Y un niño que aprende a expresarse con claridad desarrollará la habilidad de comunicarse de manera efectiva. Cantar también es una excelente herramienta para inculcar hábitos saludables y valores familiares que contribuyen al bienestar físico y la estabilidad emocional.

 

·         ¡A dibujar y colorear! Cartulina y creyones siempre animan al pequeño a expresar su mundo, real o imaginario, en símbolos, formas y colores. Sea el garabato de un bebé o la composición estructurada de un niño virtuoso, cada pieza es arte que revela creatividad. Entre otras capacidades, estimula la memoria y la concentración, desarrolla la inteligencia espacial y fortalece la habilidad psicomotora. Hacer mapas mentales es otra entretenida actividad que comparte los beneficios de dibujar y colorear. En este enlace, aprenderás a diseñar un mapa mental: bit.ly/2NVoeNP.

 

·         ¡A leer cuentos! Las historias infantiles suelen incluir personajes en apuros que inquietan al pequeño lector. Hasta el relato más sutil estimula sentimientos y emociones que ponen al niño de cara a situaciones sorprendentes e inesperadas. Pero, mamá y papá lo ayudarán a identificar la dificultad, y a proponer soluciones desde el análisis y la empatía.

 

·         ¡A armar rompecabezas! Esta es una dinámica muy entretenida que pueden compartir los padres con sus hijos grandes o pequeños. Además de cultivar la virtud de la paciencia, fortalece capacidades como lógica, ingenio, tolerancia, atención y concentración. Al niño debe agradarle el motivo del rompecabezas para que no pierda el interés por completar el desafío. El tamaño y la cantidad de piezas deben ser las recomendadas para su edad. Una buena idea es animarlo a comenzar a armar los bordes para continuar encajando las piezas de afuera hacia adentro. Esta estrategia facilita el quehacer.

 

·         ¡A disfrazarse! Subirse a los tacones de mamá o calzar los zapatos de papá es práctica común en los pequeños de la casa. Imitar al súper héroe favorito o a la minidetective predilecta también son maneras de experimentar mundos ajenos sin correr riesgos. Este juego simbólico con personajes reales o de la fantasía le amplía al niño la visión del mundo como escenario. Adicionalmente, le ayuda a canalizar emociones, reconocer dificultades, negociar soluciones y desarrollar capacidad de empatía, entre otras habilidades sociales.