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Importancia de los juegos entre padres e hijos

Norma - Divertimente

¿Somos conscientes del valor que tiene para un niño que sus padres le dediquen tiempo para jugar con él?

Para un niño, desde el instante en que nace, los padres son su guía. Con el tiempo, se convierten en sus mediadores y, cuando tienen más conciencia, su ejemplo a seguir. Es por eso que el mejor regalo que los padres pueden darle a un hijo es su tiempo. El tiempo de juego le permitirá a tu hijo aprender de forma natural, dinámica y divertida sin darse cuenta. Además, generará un vínculo de confianza y admiración de él hacia sus progenitores.

Beneficios del juego entre padres e hijos

Los padres quieren el bienestar y un buen desarrollo psicológico y cognitivo para su niño. Por eso, deben darle todas las herramientas necesarias para que, a través del juego, aprenda a relacionarse, conocer y diferenciar sus emociones. Sin lugar a dudas, el juego ofrece a los padres una forma de conocer a sus hijos. El objetivo del juego es la comunicación y controlar las emociones. Nosotros, como padres, seremos los encargados de fomentar la madurez de sus emociones. Aprenderán a controlar las frustraciones, las derrotas, los éxitos, la competencia… Así, sabrán reconocer para qué son buenos y en cuáles aspectos deben esforzarse más.

¿Cómo pueden involucrarse los padres en el juego con sus hijos?

Un hijo es para toda la vida. Por ello, debemos tener presente que a cualquier edad se puede jugar con él, no solo en la etapa infantil. Hay que adaptar el juego y el tiempo de ocio que le destinamos a cada etapa, y hacerlo a medida. A través del juego, la unión y la confianza con nuestros pequeños se afianzarán. Por ello, es vital que el tiempo que les dediquemos sea de calidad. Debemos tener en cuenta los gustos, necesidades, habilidades o limitaciones de nuestro hijo.


Como padres, ¿qué juegos podemos seleccionar según la edad del pequeño?

En la etapa infantil, los juegos se reducen a caricias, masajes, contarles cuentos, cantarles... Es ahí donde se inicia la socialización con los padres.

En la etapa de primaria, ya se distingue cuáles son sus gustos. Se puede manifestar el gusto por la lectura, algún deporte en concreto o quizás le atraiga más el arte. Aquí, prestaremos atención a sus gustos y centraremos el tiempo de juego en cosas relacionadas con ellos. Jugando en familia refuerzan y asimilan mejor los conceptos como cantidad, espacio y tiempo, así como colores, tamaño y formas.

Cuando ya son mayorcitos, los juegos cambian y se hacen más dinámicos. Simplemente, ir con un balón al parque, montar en bici y cualquier otra actividad que se nos ocurra bastarán para un rato cercano. Lo importante es pasar tiempo de calidad con ellos y que sea divertido. El juego se puede llevar a cabo en cualquier momento del día. Por eso, no olvidemos la hora del baño, el momento de vestirse o la hora de ir a dormir.

El juego a solas o con sus hermanos y compañeros también es importante. Pero hacerlo con los padres es una mágica oportunidad para aprender y conectarse.

 

 

Bibliografía:

www.eltiempo.com